martes, 17 de mayo de 2011

Clases sociales; hay, han habido y siempre habrán.




Altos, bajos, guapos, feos, gordos, delgados... son cosas que preocupan a la sociedad de hoy en día, aunque más que preocuparla, es lo que mueve a la sociedad.

Pero al fin y al cabo todo esto no son más que estereotipos que podemos encontrar hoy en día. Lo que realmente importa dentro de la sociedad es donde nos situamos. Es decir, uno podrá ser como quiera ser, pero lo que realmente mueve a la sociedad es la posición que tengas dentro de la misma sociedad.

Las personas nos dividimos, nos dividiremos y siempre nos hemos divididos según la clase social a la que pertenecemos. Desde siempre han existido clases, desde Roma, en la Edad Media, en la Era Industrial o en el siglo XXI.



Nos movemos por y para este fin, lo único que pretendemos es ser de una clase social más alta a la que somos, o como mínimo queremos intentarlo. Eso lo ha visto y lo explotado de una forma magnifica la publicidad, ya que a partir de este punto a basado muchas de sus campañas y con ello a creado falsas expectativas en las personas, haciéndoles creer que por utilizar un determinado producto serán o aparentaran lo que quieran ser. Como ejemplo pondremos los anuncios de Ferrero Rocher y de Freixenet, que lo intentan decirte es que bombones y cavas hay muchos, pero sin duda lo más elitista y por ello mejor son sus marcas, ya que las utilizan las personas más ilustres del mundo





Todo este movimiento de intentar aparentar lo que no se es ha creado que cada vez más la sociedad este a los pies de los grandes empresarios y poco a poco sin darnos cuenta estamos haciendo una brecha más y más amplia entre las sociedades, ya que por nuestro afán de querer ser lo que no somos consumimos cosas que no podemos permitirnos, y gracias ha esto los grandes empresarios engordan sus carteras y se crean más diferencias entre clases, lo que hace que volvamos al mismo de partida.


Juan Luis Peris Girona

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